domingo, 6 de abril de 2014

Mermelada de fresas



Es temporada de fresas, baja su precio y están en su punto, así que es el momento de consumirlas.

Me gustan mucho las conservas, aromatizar aceites, los encurtidos y como no las mermeladas.

Desde que empecé a interesarme por ellas me hice con varios libros y el de Lourdes March es el que mas me gusta, se editó por primera vez en 1.986, es antiguo, pero guarda el sabor de lo casero.

Suelo utilizar sus recetas porque las proporciones que utiliza son muy buenas y todo sale súper rico a la primera.

Espero que os animéis a preparar esta mermelada 100% natural, con un sabor espectacular, cuando la probéis no querréis otra.



Es importante saber que cada mermelada necesita unas cantidades distintas dependiendo de la fruta que vayamos a utilizar, de su acidez y de la cantidad de agua que contiene.

Los envases que vayamos a utilizar hay que lavarlos muy bien con agua y jabón y esterilizarlos (se ponen los tarros con las tapaderas (destapados) en una olla y se cubren con agua, se hierven unos 10 minutos, se sacan y se ponen a escurrir (poner en el fondo de la olla un trapo limpio o una rejilla para que los tarros no choquen al hervir) y ya están listos para ser utilizados).

Ingredientes

1,5 kg de fresas
750 gr de azúcar
2 cucharadas soperas de zumo de limón

                                                                              


Preparación

lavar las fresas sin quitarles el rabo y trocearlas pequeñas (cuando pierdan el agua serán los trocitos que nos encontraremos en la mermelada), ponerlas en una olla a capas de fresas y de azúcar, terminando con una de azúcar. Hay que dejarlas macerar, para que las fresas suelten parte del agua, al menos 6 horas.

Poner la olla al fuego y añadir una cucharada de limón, llevar a ebullición y bajar a fuego lento. Cocer unos 45 minutos removiendo a menudo con una cuchara de madera para evitar que se pegue.

 Si no os gusta encontrar los trocitos de fruta éste es el momento de pasarle la batidora hasta que quede como queráis, y seguir cociendo unos 15 minutos más o hasta que coja la consistencia de una mermelada (yo pongo un poquito en un plato y dejo que se enfríe para comprobar si ha cogido el punto que quiero (debe tener una consistencia parecida a la de la miel)).

Llegado este momento apagar y añadir la otra cucharada de zumo de limón, remover y llenar  los tarros que hemos esterilizado dejando un dedo de margen (se puede hacer con un embudo de boca ancha para evitar quemaduras), limpiar bien la boca para que no queden restos de mermelada, tapar de inmediato y poner los tarros boca abajo hasta que estén fríos (esto se hace para que no se condense el vapor de agua). A mi me han salido estos tres tarros con esas cantidades.

El embudo se puede improvisar cortando una botella de boca ancha.

En las mermeladas, el azúcar actúa como conservante y hace que se pueda guardar sin estropearse y la acidez evita el desarrollo de bacterias así que también ayuda a su conservación. Hay frutas que tienen poca acidez como es el caso de las fresas por eso es conveniente añadir el zumo de limón.




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